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Cortar bien: el arte de quitar

Editar es sobre todo decidir qué se va

El corte es la técnica que más impacto tiene en el resultado y la que menos se practica. Todos los efectos del mundo no arreglan un vídeo con el ritmo muerto.

Los tres cortes que necesitas

  • Corte de limpieza. Quitas silencios, respiraciones, muletillas y errores. Se hace mirando la onda de audio: los silencios se ven como líneas planas. Es lo que da esa sensación de vídeo que no se para nunca.
  • Corte de ritmo. Cortas para cambiar el plano cada pocos segundos aunque el audio siga corrido. Renueva la atención.
  • Corte de sentido. Cortas cuando cambia la idea. Aquí suele ir un rótulo o un recurso.

Cómo cortar limpio de verdad

  1. Amplía la línea de tiempo hasta que un segundo ocupe varios centímetros de pantalla.
  2. Corta justo antes de la primera sílaba de la frase que quieres conservar, no un segundo antes.
  3. Corta justo después de la última sílaba, dejando una décima de aire para que no suene amputado.
  4. Reproduce el empalme. Si suena raro, casi siempre es porque has cortado en medio de una respiración: mueve el corte unas milésimas.

La herramienta que más ahorra: separar el audio

Si separas el audio del vídeo, puedes cortar la imagen sin tocar la voz. Eso te permite cambiar de plano o meter un recurso sin que se note ningún salto en el sonido. Es la base de casi todo el montaje moderno y está en la versión gratuita.

Cortar en la app frente a cortar con teclado

En móvil arrastras el cabezal y pulsas el botón de dividir. En escritorio pones el cabezal y usas un atajo. La diferencia de velocidad es enorme: en un vídeo de un minuto puedes hacer 40 cortes, y 40 gestos de dedo contra 40 teclas es la diferencia entre 20 minutos y 5.

Ejercicio

Coge una toma tuya de dos minutos hablando y déjala en 45 segundos sin quitar ninguna idea, solo pausas y relleno. Se puede casi siempre, y es el ejercicio que más te va a mejorar.

Si dudas de si un trozo sobra, sobra.